viernes, 8 de julio de 2011

Los Patovicas de la ciudad


Sobre la Avenida Corrientes el panorama de anuncios, carteles, marquesinas se veía dominado por un enorme anuncio que tenía la foto de un joven y unos segmentos de fondo amarillo y letras negras, si no me equivoco había también algún logo de varios colores que no entendí muy bien. El texto: "Vos sos Bienvenido". La lentitud del tránsito o el mínimo involucramiento en el proceso eleccionario de la Ciudad de Buenos Aires, que al fin y al cabo me llegó, me llevaron a pensar en esa frase. Aclaro antes que nada que si bien no me da para demonizar a nadie definitivamente mi postura anticipada es opositora al Pro y a Macri en particular. Sin embargo me parece que en estos momentos de pirotecnia verbal, de choques discursivos que no producen ningún intercambio provechoso uno debe intentar aportar algo más o menos genuino y si es posible, que pueda ser oído, revisado, pensado por otros. En general difícil, más en tiempos electorales. Aún así lo intento.
Vuelvo. "Vos sos Bienvenido", frase de campaña del Pro. Pienso. Le hablan a todos? no, me hablan a mí. Infiero que hay a quien no le hablan, no creo ser retorcido si digo que la afirmación supone un opuesto implícito, vos- yo, soy bienvenido, no "Todos son Bienvenidos". La campaña entonces tiene algo de taxonómico, un reload lombrosiano. Las fotos de los afiches (ojo, hay diversidad social, de género, etaria, tampoco es algo primitivo) designan, no soy experto en semiología pero creo que va por ahí, a los bienvenidos. Lo miro a Macri, recuerdo que hablaba de su esposa, a quien conoció en "reuniones de amigos" y pienso si me están dando la bienvenida a ese grupo, por ahí sí, seguramente hay muchos a los que no. Me intriga saber quienes no son bienvenidos, opuesto implícito en la lógica de la afirmación.
Pero la cosa no termina ahí. Me pregunto acerca del acto de dar la bienvenida. Se le da a quien llega, a quien no está aquí, al que no es parte y quiere pasar. Me asalta, potente la sensación de la barrera, de la custodia del paso a un lugar apropiado y ajeno a mí. Se me viene una metáfora pedestre y tantas veces vivida: un boliche, patovicas en la puerta, yo queriendo entrar y ellos no dejándome, no dándome la bienvenida. El Pro como el gran patovica de la ciudad. Porqué constituir ese rol? porqué un discurso político tiene que articularse sobre la estrategia de definir quién es y quién no es bienvenido? Será que la campaña recupera un creciente anhelo de ciertos sectores sociales de establecer principios de exclusión que discriminen entre los que sí son y los que no son... bienvenidos? Me miro al espejo, analizo mi aspecto a través de mis fotos en el facebook, no me encuentro en ninguna de las personas de los afiches, seré bienvenido? Estaré en la lista? En cual?

4 comentarios:

Orson Díaz dijo...

Vos, yo, nuestros círculos, somos, fatalmente, bienvenidos. Como vos decís, no son taan primitivos como para negarnos (a nosotros, que no nos caímos a los márgenes) un lugar. Así que, tranquilo (?).

francisco estrada dijo...

Vos decís? Seguro que no estamos en la otra lista Orson? Jurámelo!!!!!!

Ines Quintana dijo...

Me parece amigo mío que estás hilando demasiado fino porque estás empapado de tu antimacrismo. No critico tus elecciones; jamás lo haría pues me parecés una persona pensante e inteligente con ideas propias que seguramente son bien fundamentadas. Yo no soy pro nadie, y la campaña de uno u otro y sobre todo, los slóganes, me parecen simplemente eso. Un slogan creado por una agencia de publicidad que creyó que era la mejor forma de atraer a la masa. Nuevamente, creo que estás perdiendo tu preciado tiempo en tratar de deshilar algo que no tiene madeja profunda. Beso. Inés.

francisco estrada dijo...

Si un partido polìtico privatiza su comunicación también es un dato que define una forma de pensar y hacer política. Por otro lado los símbolos, slogans, estandartes se han vuelto centrales en la construcción de identidades colectivas y desde el nazismo en adelante se sabe que ese es un terreno en el que se pueden forjar convicciones atroces en lo que vos llamás la masa. Por último encontré un sinnúmero de reelaboraciones de la campaña del pro que resumen, y con más eficacia que yo, aquello que vos llamás mi "hilado fino". Se encuentran a montones en internet y me demuestran que hay otros que también piensan que se trata de una campaña con valores discriminatorios.