lunes, 7 de abril de 2008

condena de mi mismo

estoy castigado
por mí mismo, el peor de todos
voy a condenarme a ser ningún otro
a quedarme en aprontes
voy a sufrir el peor de las castigos que me puedo infringir
repetirme en esta torpeza vanidosa y obvia
hundirme en el lodo más espeso de mi mediocridad
impedirme implacablemente toda naturalidad
se que lo merezco y no puedo negarlo
sé lo que acumulo en miserias y desganos
lo que amontono de flaquezas y perezas
se bien de montones de ratos, de horas vanas
que en mi cuerpo he juntado.
Estoy severamente castigado
he tenido que de alguna forma tomarme revancha contra
esta andanada de minúsculas obsesiones sin forma
esta prioridad del miedo y la pereza.
Desde ahora todo será tareas recreativa
lo demás está acabado
la sentencia es irreversible y sin atenuantes
Rutinas, horarios, vulgaridad, vino barato
alergia, previsibilidad, obviedad, desgano
El menú me espera, cargado de rutinas
y en todos lados estoy, con mi imposibilidad
con mi errar siempre dispuesto.
Los motivos no hacen falta declararlos,
si hiciera falta destacar alguno de entre tantos
entre la autocompasión, la pretensión, la ambigüedad
el sufrimiento de ella es el que más me importa,
es el que desestima atenuantes y apelaciones.
Porque esos ojo no pueden llorar por mi imbecilidad
porque ese cuerpo no puede sufrir mi desidia
porque si ella sufre se demuestra mi crimen
La condena no excluye la perdurabilidad del orgullo
un orgullo miserable y rastrero
que me ronda como ave carroñera
Estoy castigado y el perdón me ha sido negado
He sido yo mismo el que ha tomado la decisión
e instrumento los medios para hacer de mis males
de mi herrumbre,
mi vagar sin rumbo
para hacer de esta galería de infamias menores y abyectas
mi ámbito carcelario
no permitiré la fuga,
me aseguraré que día tras día me enfrente
a mi propia banalidad, a mi propia insolencia y despropósito,
deberé día tras día andar sin concretar
pensar violentamente
argumentar desde un lugar de soberbia
Desde mi miserabilidad la sentencia me obliga a la altanería
a la búsqueda sin objeto, a la perdida silenciosa y permanente.
Estoy castigado.

No hay comentarios: