domingo, 4 de mayo de 2008

Un momento feliz


Un momento pleno, un instante colmado de amor. Acá lo dejo. Capturado con precisión.
Es simple, básico, amoroso. En ese instante sin dudas soy feliz, ese instante es la felicidad.
Es frágil, fugaz, extremadamente finito.
Pero es, tiene su imagen, tiene su luz, sus sonidos, sus pausas.
Ella, mi hija lee, sentada en la cama se sumerge en las aventuras del hijo de un Dios que realiza proezas a favor de un tirano. Y yo simplemente la peino. Me detengo encantado en ordenar sus cabellos todavía húmedos y perfumados.
El cepillo va abriendo surcos en las marañas enredadas de su melena castaña.
De a poco, pacientemente reorganizo ese caos capilar que se armó cubierto por un toallón después del baño.
Sentado, mientras lee me dedico a su cabello y a la vez me encuentro y encuentro un lugar, por un instante al menos, encuntro un lugar en el mundo, amoroso, tierno y frágil a la vez.
Sentado, mientras ella lee, trazando senderos cepillo en mano soy feliz, momentáneamente si, pero intesa y plenamente feliz.

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