domingo, 5 de septiembre de 2010

Insultos

La conversación giraba en torno a la calidad de los insultos. Los consabidos pelotudo, boludo carecían de contundencia quizás porque muchas veces estaban incorporados a cierta retórica coloquial. Hijo de puta, la puta que te parió, la concha de tu hermana y esa familia de insultos en algún punto, observó alguien, no te tocan directamente, en todo caso es un problema del pariente aludido. Se postuló a Infeliz como uno de los peores insultos posibles, hubo acuerdo generalizado. Alguien sugirió bolastristes, se destacó el grado de desprecio y degradación que implicaba.
Se propuso pusilánime. Carente de alma precisó uno. Algunos lo cuestionaron por arcaico.
Lo defendí, en realidad lo uso.
Es más, creo que se trata de un "atributo" (paradoja) clave para entender la carrera de más de un poderoso.

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