miércoles, 22 de septiembre de 2010

Otro escrito de 1978

Otro poema o algo así, escrito en mi adolescencia.

Estoy en esta, mi cárcel. Cada mañana mis ojos
se abren deseando ver cosas nuevas, pero chocan contra
esa maldita y robusta puerta que es la frontera de
mi mundo, de mi vida y de mi muerte.
El viaje, mi travesía de cada mañana, pasar de mi
habitación a la de mis viejos, porque la cama es doble,
mi viaje es eso, unos diez pasos, y vuelta
al mundo de las sábanas limpias, que ensucio
cuando como, que terminan como si hubieran sido
servilletas. Vuelta al mundo del rayo del sol
que la persiana segmenta en rayitas estúpidas.
Y en todos lados un sabor a muerte, a soledad,
a una vida que fue.
Y poco a poco me voy yendo yo también y no se que
es lo que queda en este mundo de paredes blancas y
de programas de televisión.
Así, así es como estoy, con la vida hecha bruma,
con la mente hecha arena, con los ojos dormidos,
con la voz atravesada, ronca y golpeada.
Y quiero quererte, y quiero hablarte, quiero
gritar y correr, quiero besarte.
No quiero morir... y lloro.
Y me voy a quedar acá, no importa cuanto, es mucho ya, siendo algo.
Y me voy a quedar detrás de la lluvia, sintiendo
llover, pero nunca siendo ella misma, porque lluvia
es vida, y yo soy muerte.
Yo soy mi más sucio engranaje, soy quien más te quiere.
Y me voy a quedar esperando que suene aquél
monstruo negro y tu voz pregunte por mí.
Y me voy a quedar hasta que a este amor enfermo
se lo lleve la corriente de la vida y lo saque
de esta limpia celda, porque este amor enfermo
soy yo, y la corriente de la vida es camino que vos
me mostrás, siendo vos, siendo un nombre,
siendo quien más amo, siendo.... Angelica.

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