
Como muchos, suelo reflexionar preocupado acerca de la crisis de los proyectos colectivos, de la posibilidad de recomponer identidades comunes. Estudié en la UBA. Compartí furibundas críticas al impresentable peronismo por rigurosos discursos de izquierda e intelectuales de alta calificación. Llegué a preguntarme qué hubiera hecho yo el 17 de octubre de 1945, de qué lado hubiera estado. Esta noche estuve en la plaza con mi hija. Caminando entre la gente, autoconvocada espontáneamente. En medio de esa manifestación popular, sentí que el pueblo recuperaba vigencia, protagonismo. Quizás sea eso lo que me mantiene identificado con el peronismo después de tantos años, errores, contradicciones y otras flaquezas. El peronismo siempre reaviva la acción popular, siempre habilita la posibilidad de una épica, nos abre un espacio dramático de protagonismo, nos confronta con la posibilidad concreta de un destino común, nos interpela intensamente como país. Es la única identidad política que tiene esas condiciones en Argentina. Los políticos radicales con su nobleza, su jerarquía discutible o no, se mueren de viejos, retirados, cansados. Eva, El General, Néstor se van luchando, nos dejan la antorcha encendida y eso nos convoca. Hoy, de nuevo la historia recupera intensidad, incertidumbre, épica. Me da la impresión de estar otra vez ante una instancia singular, dramática, intensa. Me siento parte de este proceso colectivo. Encuentro que el pueblo, ese que no podría existir por la invasión mediática, las brechas tecnológicas, la exclusión expansiva y otras claves de este tiempo, el pueblo renace en el desafío dramático de esta circunstancia. Hoy, ante esta situación encuentro la respuesta práctica a aquél interrogante, resignificado en el presente: Aguante Cristina, a continuar gobernando y liderando el proceso de reconstrucción del Estado. El pueblo te va a acompañar.
1 comentario:
Yo también fui con mi hija. Y sentí lo mismo, algo como la recuperación de un protagonismo que fue bastardeado y ninguneado por los de siempre. Sería importante que, desde el peronismo, se reconozca también a quienes, desde otro lado, se acercan a la defensa de los logros de estos años. En la plaza había múltiples colores, ansias variopintas, pero un mismo grito.
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