viernes, 15 de febrero de 2013
Devoción Bolaño
Terminé de leer Los detectives salvajes. Voy a seguir leyendo otros libros de Bolaño. No pensé que a esta altura de mi vida me iba a bancar encarar libros de más de trescientas páginas. Los detectives... tiene seiscientas, el próximo que encaro, 2666, tiene más de mil.
No se si hay que agregar algo más. Sumergirse en la lectura de una obra literaria de semejante dimensión en esta época multimedial debe tener algún sentido. Insume bastante tiempo.
Leer a Bolaño resultó para mí una de las experiencias, digamos estéticas por llamarla de algún modo, más importantes de los últimos tiempos. Ya sé que no descubro nada, pero esto lo escribo para mí, para darle forma a una sensación muy profunda que tiene que ver con lo que te puede producir el leer en sí mismo, por un lado y que me produjo en particular leer a Bolaño. Cómo podría explicarlo? Hay algo de efecto 3D (puede que la analogía lleve para un lado tecno que nada que ver), como de internarse con una facilidad adictiva en un mundo, en un universo extremadamente ameno y conmovedor.
Ya lo dije, sumergirse. Agarro el libro y sin mediación me fui de este mundo para internarme en el suyo. Sin demoras, naturalmente, sensibilizado casi al instante. No tengo muy claro cuantas veces me pasó esto con un libro.
Estoy en medio de la fascinación y el encanto. Siento la devoción, esa sensación que me producen algunos directores de cine, algunos músicos, es un algo más, digamosló, los querés, se arma un vínculo afectivo. Bolaño entró a ese territorio interno en mi vida.
Febrero 2013.
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2 comentarios:
Algo de lo más fascinante de Bolaño es justamente eso, la forma (lo moral?) que usa para hacernos íntimos de ese mundo profundamente extraño que crea para sus personajes. Hay mucho de fantástico en esa realidad tan cercana pero a la vez tan misteriosa.
Eso, misterio y realidad. Una conjunción encantadora, adictiva, emocionante. Creo además que hay una maestría de esas infrecuentes, excepcionales, esas que no se notan.
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