lunes, 22 de enero de 2024
Adrenalina
lunes, 16 de agosto de 2021
Los usos del esfuerzo
viernes, 30 de julio de 2021
Arrepentimiento esencial
1993. Las fechas se podrían precisar con detalle porque un muy muy amigo en esos días se estaba casando en la misma Gesell adónde estábamos yendo para filmar el clip del tema Playas Oscuras de Los Visitantes. Regatta rojo. En la "avanzada" íbamos seguro la que era entonces mi esposa Clauda y Oski, creo que alguien más venía pero la verdad no lo recuerdo. Ruta 2. Parada entonces obligada en la mítica Atalaya. Café y medias lunas. Hasta ahí todo bien. Cuando estamos saliendo, quizás antes pero seguro en esa caminata desde la mesa hasta la puerta de salida reparo que muy orondo sentado en una mesa disfrutando de su café y medialunas estaba sentado Galtieri, el indultado general, el que antes de Malvinas, bueno es recordarlo, condujo la masacre contra la, también necesito decirlo, demencial operacion Contraofensiva de Montoneros, el que sin dudas fue un actor calificado de todo el terrorismo de estado. ¿Cuántas más aberraciones puedo enumerar de ese ser despreciable, criminal, cobarde, aberrante? Me gustaría trasladar al texto lo que le está pasando a mi cuerpo en este mismo momento al evocarlo.
Lo que jamás me perdonaré, jamás podré asimilar sin indignarme, sin en suma sentir en toda su esencia la experiencia del arrepentimiento es haber sido cómplice de ese burdo y descarado momento, que también era una época, de impunidad. Hoy, en este mismo momento me pregunto cómo no me levante o como no detuve mi partida del lugar y por lo menos no le tiré el café en la cara y le exigí que se fuera del lugar donde estabamos los demás, cómo no le hice sentir que su impunidad no llegaba hasta el lugar donde habitamos los que tenemos memoria y dignidad, como no le hice sentir aunque sea una misera condena de un café en la ropa y un echarlo de un bar en la ruta? No me absuelve en lo más mínimo el "clima de época" (al fin y al cabo en el lugar había bastante gente y el tipo no había recurrido a ningún artilugio que lo camuflara), tampoco el objetivo prioritario del viaje, tampoco el posterior y reparardor juicio y condena que recayó hasta el fin de sus miserables días.
Quizás la memoria de Palo no merezca esta evocación, poeta, generoso y humilde (que más se puede decir para homenajear a alguien?). Lo cierto es que ese día queda en mi recuerdo como un momento indigno del que no quiero desprenderme no por autoflagelación sino más bien por prevención, por mantener una especie de alerta. Dicen que la vida siempre da una segunda oportunidad.
domingo, 18 de abril de 2021
Telebtividad
jueves, 1 de octubre de 2020
Listado de tareas que nunca realizaré. Primera parte
Reescribo una vez más un listado de tareas que probablemente queden solo aquí enunciadas.
1 Escribir una Crítica de la Razón Mediática. Algo así como una fenomenología del accionar mediático, seguro se está haciendo pero por ahí no está conectándose suficientemente con las dinámicas del poder, de la construcción de sentido. Como el dispositivo (soy conciente del riesgo que supone esta categoría) mediático reemplaza, desplaza o al menos relega al dispositivo educativo. Cómo la lógica mediática exige repensar las categorías de ideología, sujeto, conciencia, realidad.
2 Iniciar una reflexión casi terapéutica y sistemática acerca del concepto, futuro, posibilidades, sentido, utilidad, opertaoria de ese dispositivo que llamamos Nación. Digo terapéutica porque necesito pensar qué comparto con muchos "compatriotas" a los que escucho y veo realizando actos que me resultan abominables, repudiables, ominosos que me generan un rechazo radical, absolutamente contundente, una sensación de ajenidad imprescindible, tajante. Entonces se abren las preguntas: ¿Qué posibilidades mantiene ese significante de albergar, identificar, contener, proveer, generar, inspirar, hermanar, emocionar, hacer prosperar, ilusionar, enorgullecer y otras acciones más que se me van a seguir ocurriendo? ¿Serán en cambio los fatales escenarios en los que lidiamos unos contra otros una batalla que sino fuera por la existencia de ese significante Nación no sabríamos bien como darla?
3 Denunciar con métodos impactantes que la mayoría de los conceptos que se manejan en el discurso político propio y ajeno son fósiles o peor aún espectros sin vida, fantasmas del pasado. Primero tendría que desarrollar lo mejor posible la fundamentación pero no de manera muy extensa y más bien espetar ejemplos que los hay de sobra. Soberanía, estado, legitimidad, democracia, desarrollo, industrialización, progreso, bienestar, crecimiento, autonomía, división de poderes, república, seguro voy a encontrar otros pero esta lista de movida da para bastante.
Con estos tres tengo bastante por ahora.
domingo, 12 de abril de 2020
Marcas de la vida en la facultad.
viernes, 28 de febrero de 2020
Pochoclo ideológico
Nuestra vida se determina por hitos del consumo. El cambio de auto, los destinos turísticos, indumentarias, perfumes, electrodomésticos, aparatos tecnológicos, artefactos de toda índole. La experiencia humana transcurre en un gran mercado. Escenario de la existencia. El sueño liberal consumado.
Una de dos, o el precepto es incorrecto o hay que precisarlo, revisarlo, enmarcarlo.
Hay un consumo espiritual versus uno material?
¿Se puede ampliar, metaforizar, desanclar al acto de consumir de sus connotaciones frecuentes?
No suena bien, ya se, pero podríamos decir: los que sostenemos un interés por la filosofía somos consumidores de obras filosóficas. La lista puede ser extensa: la jardinería, la lectura, la cocina, la pintura. Cada uno consume de acuerdo a sus intereses.
Seguiríamos en la lógica de que somos lo que consumimos pero diversificando, espiritualizando los productos consumidos.
Pero que somos además de consumidores?
Se puede decir: aunque hacer algo no es consumir inevitablemente cualquier actividad supone insumos y eso nos incorpora a alguna dinámica de demandas y requerimientos, o sea, nos convertimos en consumidores.
Clasificación posible: dos tipos básicos de consumo. Uno aquél que se inscribe en un proceso, donde habría un "para qué". Otro que más bien consistiría en un fin en si mismo, un tipo de consumo que se concluye en su propia acción. Un consumo que en su propio ocurrir nos realiza. En este caso el vínculo con lo que se consume se llena de metafísica, ya que no hay a simple vista ninguna razón práctica, material, operativa, circunstancial sino una espécifica forma de gozar por parte del consumidor. Se podría decir que es una relación colmada de ideología, aún más se puede arriesgar que en el consumo es hoy (de nuevo: siempre habrá sido así?) donde la ideología dominante juega su partida más exitosa y eficaz. Se ha dicho ya y de maneras mucho más elaboradas y lúcidas, pero bueno, tampoco está demás insistir.
lunes, 17 de febrero de 2020
Civilización. Notas.
La idea de civilización. Implícitos de un término.
Se me cruza una sentencia: se trata de un concepto de esencia imperialista.
Rastreo.
Origen del término. La civitas romana. Una mutación de la polis griega. Una de las unidades conceptuales clave del imperio romano. Entonces la sentencia algo de asidero tiene: la raíz del concepto se acuñó en el seno de un imperio.
El libro Palabras Clave de Williams (librazo, temazo ese de la historia de las palabras, sus recorridos, sus apariciones, usos). Ahí se habla de cómo fue apareciendo la palabra. Inglaterra y Francia, S XVI y siguientes, alternan en usos de la palabra latina civis. Parece que arranca con la aplicación en causas penales que pasan a un fuero que se denomina civil. Por aquél entonces aparecen las primeras menciones a la sociedad civil. La emergencia de lógicas del poder que se desprenden del absolutismo, otro proceso complejísimo (Intento no negar cierta admiración al analizarlo y a la vez mantenerme a salvo del etnocentrismo en el que tantos suelen desembocar ante emociones similares). O sea, una más de las tantas etapas y procesos que hoy cuando queremos resumir decimos modernidad.
A lo largo del S XVIII el concepto de civilización se afianza para denominar un estadío, una condición de las sociedades que se arma en contraste con la barbarie, su nivel inferior. Pero también alude a un proceso, a un devenir, a una especie de horizonte. El concepto entonces se erige desde una posición que tiene la capacidad de establecer los parámetros universales (dominantes) que rigen para el conjunto, de una u otra manera se imponen al resto de las sociedades.
De este modo la civilización se cristaliza como el término que designa a las organizaciones humanas y es así que se puede hablar de civilizaciones orientales, occidentales, antiguas, modernas, centrales, periféricas. Parece que para principios del S. XIX el romanticismo ya cuestiona este concepto generalizador y propone el término cultura para referir desde una categoría más prescindente a las formas de organización social.
Ha sido un concepto central, legitimador de los procesos de colonización que arrancan en la temprana modernidad. También fue un término central de buena parte de las izquierdas tanto como de los movimientos anarquistas pero en estos casos lo que se denunciaba como barbarie era la codicia capitalista.
Se puede decir que el paradigma civilizatorio con el que se justificaron ocupaciones, genocidios, dominaciones imperiales y toda una variada gama de formas de injerencia por parte de naciones con un determinado desarrollo tecnológico se encuentra en una etapa de casi irreversible decadencia. La fachada civilizatoria pierde vitalidad, fundamento, entereza.
Pero como te digo una cosa te digo la otra: con su declive también se pierden parámetros que no tienen, por el momento, reemplazo.
jueves, 26 de diciembre de 2019
El día en que por un minuto fui el 5° Kiss
Al fin lo encontré en el arcón digital. Por primera vez pude observarme ocupando escenario junto a Kiss. Septiembre del 94. Por un momento fuimos 5 en escena. Ellos y yo con aspecto muy diferente al actual, y la cámara.
Siempre habrá sido así? La memoria se vuelve algo tan fragmentado, tan discontinuo que al recordar ciertos hechos se tiene la impresión de haberlos vivido en otra vida. No se si hace uno o dos siglos fue así. En estos tiempos pareciera que la memoria tiene cada vez más problemas para mantener cierta unidad de relato.
Relación memoria y sujeto en el mundo contemporáneo. Si la memoria no anuda, no logra al menos el efecto de continuidad, hay sujeto?
Memorias digitales. Espacios de almacenamiento de la experiencia. Youtube como arcón colectivo, cibernético, monstruoso. Especie de mega pendrive en el que todos los días se acumula todo tipo de materiales, virtuosos, sublimes, de valor arqueológico casi, junto a la más interminable variedad de pelotudeces.
No descubro nada, lo sé. Varios vienen hablando de esto. De la transferencia, desplazamiento de memorias humanas a digitales. De las alteraciones imprevisibles de nuestra sensibilidad, de las formas en las que se forjan nuestras identidades. Que pasará el día que ya no recordemos nada porque las redes, google y sus ramificaciones lo harán por nosotros?
jueves, 19 de diciembre de 2019
Martes 10.12.19.
Hablar de pueblo, cuestión plagada de sentidos varios. Ellos por ejemplo lo negaban (hay video del hijo de un filósofo virtuoso devenido en gurú del espanto que terminó el martes en el que enfatizaba su negativa, y la de ese proyecto político, a hablar de pueblo, "nosotros hablamos de individuos", está en Youtube).
Hay quienes imputan la versión del pueblo como esencia, como sujeto que tiene una vida, una historia, un origen y una secuencia de experiencias, lo califican de creencia, ilusión, hasta quizás espejismo. Quienes lo asocian a la barbarie (las patas en la fuente el gran ícono) recuerdan por ejemplo que ese pueblo ovacionó a Galtieri tanto como meses antes pidió Paz Pan y Trabajo. Se señala su inconsistencia, su manipulabilidad (?), su endeblez conceptual (evito usar ideológica).
Izquierda y derecha y su relación con sujeto pueblo. Otro tema.
No se le puede hacer un reportaje al pueblo. Cada vez que se intenta, se recurre a metonimias vertiginosas. Tal o cual es pueblo. Ubaldini es pueblo se decía, Maradona es pueblo. ¿Quién es pueblo hoy? ¿Lescano de Damas Gratis? ¿Tevez el millonario amigo y socio de los oligarcas? ¿Los trabajadores organizados? ¿Los movimientos sociales?
¿Pueblo es un amontonamiento de personas en un lugar determinado cantando el himno? ¿Cuántas deberían ser para alcanzar la condición pueblo? ¿La muchedumbre que se juntó a despedir al Presidente saliente o las que colmaron las plazas en su campaña electoral son pueblo?
Creo que no. ¿Porqué? En principio porque los ideólogos de esa propuesta no quieren serlo, tal como se señaló antes. Pero también porque el pueblo no existe como fenómeno numérico, no es que si juntas más de diez, veinte o treinta mil sos pueblo. Multitud no es pueblo. Pueblo es otra cosa.
Hay quienes piensan al pueblo como algo que acontece, ocurre, está siendo. Y su historia es la suma de esos fenómenos en los que ese sujeto confirma su existencia. Me convence más esa versión.
Me parece que el pueblo invoca, afirma, cada vez que se expresa, una historia de la que se nutre y a la que le agrega nuevos capítulos en cada acontecimiento. Entonces pueblo es memoria, pero no una enciclopédica, académica, erudita o museológica. Es memoria constituida por conquistas, masacres, derrotas, victorias. Alojada en cuerpos, en gestos, en cantos, en consignas, en recorridos, en ceremonias, en rituales, en estandartes, en olores, en texturas.
Desde esta perspectiva el pueblo no tiene un destino cierto ni una estrategia ni siquiera un plan. Es más bien una serie de acontecimientos que se acumulan y retroalimentan.
Pero ojo pueblo también es una decisión, y quizás eso hoy sea una cuestión clave. En esta era de redes sociales y de narcisismo de las pequeñas diferencias pueblo es también decisión de formar parte, de sumarse a la experiencia de ser pueblo, de acontecer, habitar en él.
¿La multitud del martes fue pueblo? Yo creo que sí.
Razones: heterogeneidad absoluta, contenidos, estética, también vínculos e instituciones participantes. Si el martes tenías la voluntad de formar parte, no importaba en qué llegabas, Audi o bondi, lancha o subte, no importaba como ibas, minifalda y barba o panza y tetra, te sumabas y marchabas con el resto por las calles y con cualquiera festejabas y celebrabas. Y ahí nomás ya eras pueblo.
martes, 8 de enero de 2019
Adolescencia I
Hermoso pasaje adolescente. Sábados. Altillo, Colegio Nacional de Banfield. Juan Chaves y Héctor Nogués impulsaban la irreverente empresa de iniciarnos en la actividad teatral. Pasábamos ahí un montón de tiempo, que incluía también funciones nocturnas. Jetattore, El Burgués Gentilhombre, El Grito Pelado, El baile de los ladrones. Hubo otras.
Ejercicios actorales (me acuerdo de los de relajación y respiración), preparación de las obras, amistades. Quienes habitamos ese tiempo y ese espacio cada vez que queremos recordar momentos vitales y plenos recurrimos al Altillo sin vacilar.
Pero en este caso el recuerdo también incluye a mis padres, siempre acompañando, aún más, sumándose con infrecuente generosidad.
Uno de esos sábados ellos esperaban mi llegada para un habitual almuerzo en un restaurante cercano al Colegio (ritual clase media 100%), pero la actividad, los ensayos, el estar siendo adolescente de un modo tan intenso y dramatúrgico me demoró al punto que ya no me esperaron. Lejos de reprochármelo fueron más allá y aceptaron que fuera luego a comer con Mau y El Gallego (los tres con personajes en El Burgués...) dejando pago el gasto.
Los tres, dos de 17 o 18 y yo 14. Mesa de elegante restoran banfileño, mirando la carta ante un mozo amable y hasta compinche. No recuerdo mucho más del entorno. Me pregunto de que habremos hablado, de cuantas cosas reímos en esa tarde. Fue un tiempo sin fisuras, intenso, pleno.
Algo físico me pasa. Latidos, cosquilleo en la panza, agitación leve. No se, debe pertenecer a la fisiología propia de evocar momentos hermosos.
lunes, 9 de julio de 2018
Milagro cotidiano
Se conocen varios estudios sobre la actualidad del milagro del sueño, se sabe también que cada vez cuesta más propiciarlo (razones para tal dificultad como vimos no falta). Este hábito de cerrar los ojos y quedarnos quietos dejando que la parte más libre de nosotros invente algunas secuencias intimas, me parece, se trata de las cosas más sanas que aún hacemos.
No tengo los suficientes elementos para argumentarlo, pero intuyo que el espacio de libertad que aún posee el sueño deberá ser defendido en uno de los posibles futuros que se dibujan en el horizonte.
lunes, 2 de julio de 2018
Escena íntima
1 de julio. 1974. Quiero recuperar un instante; el que ocurrió en la tarde de ese mismo día cuando mi padre vino a buscarnos a mi hermano y a mí a la escuela. Yo ya sabía de la muerte. Lo había escuchado de mi maestra de 5º grado que celebraba ante nosotros, sus alumnos: "bue, listo, al fin se murió". Ya me había acongojado (con diez años ya era peronista) y casi agarrado a piñas con un compañero que amagó burlarse.
Ya había pasado todo eso y alguien entró al grado avisando que me habían venido a buscar. Junté mis cosas y salí del aula. Todo eso lo recuerdo muy bien pero lo que hoy evoco con emoción ocurrió inmediatamente después.
La escuela tenía, supongo que lo sigue teniendo, un estilo de edificio público bastante típico de las primeras décadas del S XX. Las aulas se distribuían en dos pisos que se conectaban al principio por una escalera amplia. El aula de 5º grado turno tarde se ubicaba en el piso de arriba. Fue bajando esos escalones blancos que encontré la angustiada presencia de mi padre esperándome. Mientras descendía observaba su esfuerzo, creo que infructuoso, por no llorar. Es un recuerdo que ya no se borrará nunca más de mi memoria. Creo que hoy le agrego una comprensión mayor que la que tuve antes. Entiendo el dolor de un padre que ve a sus hijos, a sus guardapolvos blancos, descendiendo al mundo que ya no tiene al líder popular entre los vivos. Entiendo la congoja, el desasosiego, la pena.
Ese día, que muchos festejaron - como mi maestra (Moore de apellido, que querés) -, estuvo también plagado de escenas íntimas, casi pudorosas, de dolor y congoja como la que vivió mi padre y de la que no fui ajeno. Quizás sirva de algo evocarla, compartirla. Al fin y al cabo mucho de la experiencia colectiva se forja entre la memoria y el olvido.
miércoles, 3 de mayo de 2017
El chico que corre a mi lado
La situación: Mañana soleada y templada de otoño. La saludable rutina del ejercicio matinal esta vez incluye la bici. A la par un joven (entre 20 y 30 ponele) trota. Compartimos el sol y ese aire tranquilo que en un rato estará invadido de humos y ruidos. Pedaleando supero al runner y reparo en sus zapatillas: son del tipo de las viejas Flecha o las más modernas Converse. El modelo que eligió o que dispone para la actividad es definitivamente inconveniente. De acuerdo a varios estudios confiables la saludable práctica de correr durante un lapso mayor a treinta minutos puede tener consecuencias negativas si no se realiza con el calzado apropiado. He sufrido en carne propia esos descuidos sumado a la desatención en el estiramiento previo. El muchacho en cuestión sigue corriendo, aún escucho su trote y no puedo dejar de poner la atención en el ruido de esas suelas planas y delgadas.viernes, 13 de enero de 2017
La Madera
En un alto comimos sopa paraguaya, una amiga cocinera me obsequió con el ansia de conocer el veredicto de expertos consumidores de esa receta. Mientras ellos aprobaban con gusto y desconfianza el convite ("esto lo hizo una argentina?") me detuve un instante en uno de los fragmentos a los que íbamos reduciendo las pesadas ramas. Sobrevino un arrebato cuasi poético, quizás desubicado pero honesto. Comenté sobre la nobleza de ese pesado tronco, su esencia natural, su densidad contundente hecha de tiempo y muy pocas cosas más. Miré el árbol, lo imaginé como una maquinaria incansable, serena, austera y prolífica. Me maravillé con la simpleza y materialidad de la madera.
Hace poco escuché a un poeta hablar de los antiguos y su relación con el mundo. Decía que ellos, a diferencia de nosotros los modernos, no desconfiaban de lo que los rodeaba, es decir que no los constituía la duda, la interrogación a la que somete un sujeto cualquier objeto, sino el asombro, la sorpresa. Una forma de vincularse con las cosas en tanto parte y no fuera de ellas. El árbol me permitió ensayar una actitud antigua.
viernes, 23 de diciembre de 2016
La niña
Banco Nación. Espero que me atiendan. Pertrechado de libro, auriculares para escuchar música desde el celular, todo para soportar de la manera más aislada y apacible la espera ingrata y tediosa. Sin embargo una voz atraviesa la barrera sonora. Saco un auricular y escucho a una mujer dando indicaciones a su pequeña hija. Ella escribe una carta para Papa Noel con el propósito de dejarla en el árbol de Navidad que los empleados del banco armaron para la ocasión. Escena cargada de ternura e inocencia. La madre con paciencia deletrea c a s t i l l o y le aclara que el 1 escrito al revés quizás confunda a Papa Noel. Reacio a suspender el aislamiento, no vuelvo la cabeza lo suficiente como para verles los rostros. La niña termina la esquela y la deja en la base del árbol. Terminó la situación y sin problemas vuelvo a mi voluntaria reclusión. Retomo la lectura y las sonatas de Beethoven. De repente la niña se adelanta, la veo, no tendría más de cinco años, calculo. Me saco el auricular como para percibirla mejor, como si además de identificar su fisonomía necesitara captar su voz. Ella aparentemente no divisa la carta que unos minutos antes dejó en el arbolito y entonces pregunta a su madre: "Ya se la llevó?". Sus ojos transmiten inocultable entusiasmo, la satisfacción de estar quizás más cerca de que Papá Noel, ya enterado del pedido, cumpla su deseo. La carta sigue ahí, aclara señanlándola, la madre. Ya vendrá Papá Noel por ella, tranquiliza acto seguido. No vuelvo a mi dispositivo aislacionista. Me quedo pensando en los modos silenciosos, crueles a veces, sofisticados o perversos otras, en que vamos perdiendo toda capacidad de percibir magicamente el mundo. Me quedo pensando en eso que la niña todavía posee.
jueves, 11 de agosto de 2016
Paja y viga
Hablar en primera persona del plural. Hasta dónde llega?
Si pienso en como somos. De quiénes hablo?
LLamativa. La práctica de la indignación selectiva. Quiénes? Nosotros o ellos?
Nadie señala nada objetable de si mismo y de los propios.
Y yo quién soy para objetar algo de nosotros mismos?
Mejor el atajo de la indignación ante el disparate ajeno, total sobran y son aberrantes.
Y en realidad ya fue dicho, o representado, refranado.
Paja ajena, viga propia.
La repetición. Una y otra vez.
La rueda, las cosas que vuelven al mismo lugar, o a uno parecido pero ya visto, con algo de cocido, más todavía, pasado.
Y si esta vuelta le metemos una parada nueva? Esa en la que nos aqueja mucho lo propio? Lo de este lado? Podemos ver que hicimos mal? O no?
Mejor que no, lo de ellos es mucho peor. Es evidente. No caben dudas y no nos pongamos ahora en derrotistas que la severidad la merecen ellos más que nosotros.
De este lado la indulgencia. Para ellos la condena, la impiedad. Se la merecen por tuertos, avaros, mezquinos, hipócritas, vulgares.
Nosotros siempre hicimos las cosas con las mejores intenciones y eso es lo que basta. Y mucho (si querés todo) de lo malo nuestro también es culpa de ellos.
Esto va para un lado ya ocurrido y vuelto a ocurrir. Pero no es culpa nuestra.
Que se yo.
domingo, 3 de julio de 2016
Mi abuela
Una emoción capturada con palabras en exacto momento que ocurre.
Estoy haciendo eso.
Me invade sin mayores justificativos una sensación de optimismo, positividad emocional.
A que se debe? El domingo ofrece un cielo plomizo, lluvioso, solitario.
Podría acentuar ciertas faltas, ciertas molestias, particularmente una muela hace ya demasiado tiempo me aqueja.
Y no. Me gana sin sobresaltos pero con claridad una mínima alegría, un bienestar de causa incierta.
Hace un tiempo vengo observando el fenómeno en mí.
Busco explicación. Supongo que habrá alguna más o menos consistente.
Siempre me pareció conveniente mantener una actitud positiva.
Tener una sonrisa a mano. Quedar cerca del humor, de la capacidad de reírse de uno mismo.
Principios con tufo autoayuda.
Pero en este registro percibo algo genético, originario. No provisto por enseñanzas, revelaciones o gurúes. Es visceral, atávico.
Y creo que se de que se trata.
Estoy casi seguro que lo que arma ese ánimo jovial, sonriente es el espíritu de mi abuela, ese que llevo en mi sangre. Ancestral, proteico, elemental.
Porto con orgullo su genética de la sonrisa y la gracia. Injustificada y persistente, que no discrimina climas ni ocasiones.
Es eso lo que me pasa. Está en mi sangre. Mi abuela.
sábado, 16 de enero de 2016
They Live
jueves, 19 de noviembre de 2015
Cuanto se dice cuando se dice algo
Pero para mi hay algo más en ese significante múltiple que fue la declaración. Pienso en la cocina de ese anuncio, me pregunto con quién lo habrá conversado?, con quién de su entorno habrá coincidido en que efectivamente los feriados son malos para el país? Acaso pudo haber sido con obreros? con asalariados? más bien pienso que debe haber sido con su grupo de pertenencia, los CEOs de las grandes corporaciones, los hombres de negocios. Imagino una paqueta sobremesa en Los Abrojos (la quinta de Mauri) y alguno de los acaudalados comensales sugiriéndole la sensata idea. Al hablar de los feriados y su perjuicio para el país ha hecho una involuntaria confesión de su pertenencia de clase, lo cual no es novedad en términos genealógicos por cierto, pero también en relación a los principios que sostiene y con los que piensa gobernar.
Nunca deja de impresionarme cuanto se dice cuando se dice algo.














