lunes, 20 de septiembre de 2010

Escrito hace mucho

Mi padre me dio una copia de este poema que escribí en 1978, tenía 14 años y él se tomaba el trabajo de pasarlos a máquina.

Me iré yendo en una bicicleta de cartón,
me iré yendo, riendo un poco, como ríen los chicos
cuando terminan de llorar.
Me iré una noche de barcos, de flores
y de estrellas esfumadas.
Y se irán conmigo los ruidos, el olvido.
Y me iré yo mismo.
y te irás conmigo, si te invitara a ver una vida hermosa,
y te irías conmigo, si te dijera que soy de la
materia con que se hacen las voces.
Y por eso es que me iré yendo, en medio del
verano, y del sol caliente en mi espalda.
No sé si llevaré en mi mente algún buen recuerdo
además de tu imagen.
Y me iré, quizás tropiece en la salida.
Quizás el miedo me visite, pero
yo nunca te voy a olvidar.
Y me iré, con el otoño distante, con las manos
surcadas por el arado de la vejez, mezcla de tiempo y humanidad.
Y me iré yendo... con el viento en una bolsa, con la brisa del océano
en los ojos y mis padres en la memoria.
Y me iré yendo.... llevándote del brazo.

1 comentario:

Orson Díaz dijo...

"si te dijera que soy de la
materia con que se hacen las voces"

El pequeño Francis, brutal.