domingo, 12 de abril de 2009

Cómo voy a estar solo si tengo esta cantidad de fantasmas a mi alrededor?

martes, 7 de abril de 2009

De la Angustia en la madurez. I.


En esta crónica discontinua de cierto recorrido emocional pienso en como se atraviesa una situación de angustia amorosa a una altura de la vida en la que uno ya es, objetivamente al menos, adulto. 
Se abren interrogantes.
En la madurez uno sufre menos? Me parece que no. Entonces uno sufre mejor? resiste mejor el dolor, el sufrimiento? Puede ser. 
No creo que pueda llegar a sufrir como lo hacía a los 20 años. Reconozco algún tipo de aprendizaje emocional. Quizás en eso consista la madurez.
Sin embargo ni pretendo ni deseo perder la capacidad de sufrir, es más reivindico la vigencia de esos estados acongojados, crepusculares. 
Referencias materiales.
En el  cuerpo uno va perdiendo sensibilidad, por zonas, de a cachos, que el dedo gordo del pie, que en alguna zona de las piernas. 
Quizás eso pase también con la zona de uno donde viven las emociones -localización naif: el corazón-, de a cachos uno va perdiendo sensibilidades. Como un proceso de inmunización. 
Pero la madurez también es un proceso de acumulación, se ganan cosas. 
Perspectiva, por ejemplo. 
Algunos saberes. Capacidades como la de soportar, esperar, aceptar, entender mejor las cosas.
Madurez como un revestimiento, como un enriquecimiento.
Concluyo.
El dolor maduro transita por superficies internas más complejas, se expresa con un lenguaje más elaborado y produce reacciones más precisas. Atrás quedó el tono fogoso, arrebatado, abismal. Ahora están las reclusiones, la contemplación, el monólogo interno, cierto espíritu compasivo. 
En la patria de la angustia los maduros nos ubicamos en zonas más silenciosas y penumbrosas, que las explosiones y turbulencias las disfruten los jóvenes.

lunes, 30 de marzo de 2009

Introspección

Uf! A veces me desconozco. Actúo desprovisto de todo tipo de auto evaluación, perceptiva o deductiva.
Me esfuerzo y me involucro ignorándome. Un ejemplo sería el de querer levantar pesas de 200 kilos. Arremeter sin cálculo ni previsión, en un Yo puedo exagerado, desmedido, pretencioso.
Como llevándome a un proceso de autodeslegitimación.
Cuánto mal les hago a los demás y cuánto mal me hago a mí mismo comportándome así.
Qué sentido tiene embarcarse en empresas que están completamente por fuera de las posibilidades de uno? Es cierto que uno debe encarar sin temer, que la cautela excesiva inmoviliza y coarta, que así no hay dinámica posible, que el riesgo es parte esencial de la vida. Es cierto.
Sin embargo esa realidad indiscutible no implica desconocer los límites, la magnitud de las propias fuerzas, de las propias condiciones. Claro que uno puede ir más allá, pero probablemente no de cualquier manera.
Me cuesta aprender esto, me cuesta conocerme, protegerme y así proteger mejor a los demás.
Tengo que seguir pensando en esto. 

viernes, 20 de marzo de 2009

Amar a alguien es disfrutar verlo dormir

Arrorró hermosa
relaje su cuerpo cansado
descanse esos ojos marinos

Arrorro mi nena
brillante la luna cobija
carita de ángel dormido 

Arrorró mis soles
imagina mi amor a las dos
y al menos les canto en sus sueños


miércoles, 18 de marzo de 2009

Cómo se hace? Cómo es la cosa?
Cuál es el camino correcto? 
Cuál es el límite de lo que uno debe considerar del otro y cuál es el límite dónde empieza solo lo que es de uno?
El diario itinerar por terrenos inciertos, por espacios yermos, llenos de escasez.
Qué frágil y fugaz la dicha, que frecuente, pegajoso el malestar.

Qué desagradable la queja.

Me quedo en el interrogante, en cuestionamientos, inconclusos, incompletos.
Esa viene siendo mi morada desde hace mucho.

sábado, 24 de enero de 2009

Ellos, lo pasado y yo


Lo que voy a decir no tiene el más mínimo rasgo de sarcasmo, quizás se me pueda llegar a notar alguna velada crítica pero sinceramente quiero hacer una mención respetuosa sobre un tipo de conducta que observo en gente que estuvo alguna vez ligada a mí y que sin rencor ni resentimiento alguno quiero señalar principalmente por el hecho de que se trata de un tipo de comportamiento ubicado en, cómo decirlo? en la vereda de enfrente al tipo de conductas que tengoyo.
En líneas generales me refiero a esa absoluta ausencia de valoración que algunos hacen de personas con quienes compartieron momentos intensos del pasado, a ese casi nulo compromiso presente que genera el haber compartido momentos, horas, desvelos, sueños, causas, celebraciones, descontroles, proyectos, desgracias entre otro tipo de emociones y circunstancias. Justamente quiero valorar ese gesto tan ajeno a mí. Tengo la impresión de que en ellos se consolida, o quizás siempre estuvo, una afirmación tipo "a la melancolía ni justicia" o algo así. Se trata de un tipo de principio interno que los lleva hacia adelante casi sin lastre, y eso hoy supone, creo, una indudable cualidad y diría condición imprescindible sino para subsistir seguramente sí para ser "exitoso".
No me molesta en lo más mínimo, es más escribo porque me intriga, me pregunto sino será correcto superar la evocación, la veneración de lo vivido y de aquél con quien ocurrió, al fin y al cabo lo que importa es hoy y lo que viene. La verdad, me cuesta, no puedo dejar de caer en la narración exaltada de sucesos que la memoria privilegia con encanto y rescatar con emoción a esos seres que compartieron conmigo esos momentos, esos que si los encuentro quiero abrazar como para que en el contacto se fusionen las memorias y nos traslademos aunque sea por un instante a aquellas èpocas míticas.
No sé, advierto simplemente que ellos no se comportan como yo, hacen su elección y la respeto, aún más, me pregunto sino debería aprender de ellos a olvidar, a no detenerme en la veneración de otros tiempos y de sus intensas emociones. Reconozco que no puedo hacerlo, siento que perdería una especie de tesoro, al fin y al cabo de buena parte de lo que soy, de lo que mantiene en pie, de lo que constituye mi identidad.
En fin, ustedes, enemigos de los empalagos de la melancolía, tranquilos, si algún día caen en las cuevas del recuerdo y por alguna circusntancia o sustancia deambulan por la memoria sensiblera será con un mínimo esfuerzo que me van a encuntrar para pasar el rato, eso sí antes que nada nos damos un abrazo fraterno.

viernes, 23 de enero de 2009

Excequias del que creí ser


La cosa de la bitácora, esa crónica íntima del recorrido subjetivo.
No está dentro de lo que me interesa aprovechar.
Sin embargo algo de la frecuencia, de teclear y tratar de anudar algunas palabras que expresen me va. Eso es lo que estoy volviendo a hacer.
En última instancia no se trata la mía de una existencia que salga de lo ordinario, que derroche glamour ni excesos de ningún tipo. Algún tiempo sé que se escondía en mi la idea de que era yo un ser con elementos, características excepcionales. Creo que necesitaba creer algo de eso. Hoy tiendo a pensar que esa necesidad ocultaba pobremente una dramática incapacidad de aceptarme, de poderme encontrar, como si alguna vez, en algún momento incial algo se hubiera fracturado en mí y solo se hubiera podido mantener unido a través de la ilusión de considerarme a mi mismo como algo distinguido del resto.
Asisto últimamente a las excequias de buena parte de lo que creí de mí. Se trata de ceremonias austeras, bastante silenciosas y circunspectas. Tienen sus momentos de dolor y algunas lágrimas se dejan caer tras evocaciones melancólicas. Pero en general la despedida de ese que necesitaba creer que era me deja mucho espacio para aprender, ya que soy un tipo común bien puedo predisponerme a mejorar día a día algunas cosas. Por eso la nostalgia no domina este momento, y el encontrar mi dimensión humana, discreta, carnal me produce un desconcierto de arranque doloroso pero finalmente agradable y estimulante.

jueves, 22 de enero de 2009

Hoy

Hoy no soy más que un tránsito, una circulación impredecible.
Hoy no soy ganas fervorosas. Hoy no soy convicciones tajantes.
Hoy soy algo que muta.
Hoy soy repentinamente, de a ratos nada más.
Hoy me recuesto varias veces en un vaho interno, en una conciencia neblinosa, en una pesadez del ánimo.
Hoy va a pasar.
Eso lo sé.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Para que sepas

Te quise cuando estabas como te quiero ahora? Me ataca esa duda. Te miro en la foto y de repente me viene una intriga. Quiero que ese papel que sos sea un cuerpo y poder abrazarlo, aunque sea por el tiempo mínimo que me deje saciado.
Un extrañarte desde los sentidos, pero un extrañarte como una especie de dolor, extrañarte es en este caso tener la sensación de haber sido un poco displicente con tu amor, con tu entrega, de haber sido escasamente recíproco.
Te escribo por primera vez y no sé si lees blogs, no creo, más bien tiendo a creer que no, pero en esta bitácora íntima no quería dejar pasar el momento para insistir con mi amor eterno, creciente ya irreversible y visceral que te tendré siempre, que te tuve, estoy seguro, y quizás no supe.
Pero pasa, tenés que saberlo, que ahora, recién ahora entiendo algunas cosas que antes no entendía.
Ocurre, al fin después de tanto, que puedo reconocer sin reaccionar los fuegos que me alientan, el calor amoroso que anida en mí.
Algunas sustancias ígneas que me hacen el que termino siendo.
Para vos, por vos y desde vos algo de lo que pueda ser en mí, será.

martes, 4 de noviembre de 2008

Algo me pasa


Aviso: se me viene acentuando una intolerancia marcada a las afirmaciones ligeras, a los razonamientos simplistas, a las lecturas sesgadas, a la fenomenología doméstica venida a interpretación aguda de la actualidad.
Alteraciones súbitas del flujo sanguíneo, malestar en el centro del estómago, irreflenable elevación del tono de voz e intensos apretones de ambos maxilares entre sí se me vienen manifestando reiteradamente ante comentarios afirmativos cargados de conciente desconsideración por los matices, ante justificaciones miserabilistas que intentan comprender y defender actos ajenos y sobre todo propios de naturaleza bochornosa, decadente o pusilánime.
Síntomas similares me vienen ante gestos despreocupados, menosprecios varios, glorificaciones de lo abominable, ventajeos subrepticios y desleales, intrigas mendaces, victimizaciones chantajistas, autoadulaciones patéticas, pérdida irrefrenable de la estética y el respeto. Y qué decir cuando me enfrento con el cinismo patoteril de cualquier pelagatos con designación oficial, o con la avaricia ramplona de cualquiera con dos mangosa su alcance, o con el "poronga" de piel teñida a 220 y, ahí no se que me pone peor, su círculo de soba medias ataviados con combinaciones imposibles.
Tengo que dar cuenta rápidamente de estos síntomas, algo me pasa, estas dolencias tarde o temprano terminarán alejándome del mundo o éste me excluirá a algún rincón inhóspito.